La ecografía de tórax se basa en evaluar la presencia de contenido líquido (efusión pleural, efusión pericárdica) masas y nódulos intra torácicos, que estén en contacto con la pared costal, ya sean del parénquima pulmonar, de la pleura, mediastino o del corazón.
También se realiza para diagnosticar hernias diafragmáticas, en las cuales parte de los órganos abdominales se desplazan a la cavidad torácica.
Algo más específico en la ecografía torácica es evaluar el roce de pleuras y determinar la presencia de neumotórax, edema pulmonar, pequeños focos de neumonías y nódulos en el parénquima pulmonar.
La ecografía en sí, consiste en evaluar la cavidad torácica desde los espacios intercostales del lado derecho como izquierdo, también desde la región subxifoidea y desde la Carina (entrada torácica).
Una práctica muy importante en la ecografía de tórax, son las punciones eco guiadas de masas, nódulos intra torácicos (para su posterior estudio) como así también drenajes y extracción de líquidos de la cavidad.